El AVE FÉNIX
Los familiares, los periodistas de todos los rincones del mundo, los técnicos, ingenieros, en fin, todos los presentes tienen los labios apretados. Algunas uñas son destrozadas por los nervios. Los ojos giran hacia arriba, quizás implorando a un Dios para que nada malo ocurra; otros hacia los lados, nerviosamente, como queriendo guarecerse en la mirada…
